Pedaleando la vida

Han sido semanas intensas y gloriosas para el deporte ecuatoriano. Entre el emotivo triunfo de Carapaz, la medalla de Glenda Morejón y la epopeya de la mini-tri, quizá el exitoso fin de semana de Alfredo Campo quedó algo diluído en este maremágnum de laureles. Sin embargo, los últimos resultados del bicicrosista cuencano nuevamente invitan a ilusionarnos. Repasemos.

El pasado 9 de junio Campo alcanzó el segundo lugar en la quinta válida de la Copa Mundo de Supercross, celebrada en París. Este podio lo situaba tercero en la clasificación general, algo inédito para el deportista en su carrera deportiva en la categoría élite. 

En la sexta válida -corrida a día seguido en la misma locación-, la fortuna le fue esquiva al ciclista al sufrir una caída en cuartos de final. Hoy Alfredo aparece quinto en la general y es el único representante latinoamericano en el “top ten”.

Estos recientes palmarés acrecientan una abarrotada vitrina de éxitos que empezaron a sus tempranos siete años de edad, con el Campeonato Mundial Infantil. Luego, en 2011, alcanzaría el campeonato Junior Elite Men. 

Ya en la categoría élite, ha logrado que la bandera ecuatoriana flamee de manera recurrente en los podios de los juegos bolivarianos, sudamericanos y panamericanos; incluso, en 2018, Campo rompió un histórico “maleficio” y se consagró como el primer latinoamericano en ganar la Serie Profesional Americana en Estados Unidos.

Con bastante probabilidad, en 2020, Alfredo nos representará en los Juegos Olímpicos de Tokio. Será su segunda olimpiada y, desde ya, ha sido categórico en definir su objetivo: “lucharé por esa medalla que tanto nos merecemos”.

Pero más allá de los logros para el país, su aporte más valioso es haberse convertido en un referente e inspiración de cientos de chicos que a diario pedalean con todas sus fuerzas con la ilusión de también llegar algún día a ser profesionales, representar a su país y ganar medallas. 

Niños y jóvenes que han entendido que los sueños solo se alcanzan con perseverancia, confianza en sí mismo y una vida equilibrada; que en el deporte como en la vida hay momentos de éxito y fracaso; y que, como señala Alfredo, “las derrotas son la motivación para esforzarse más”.

Cuenca es la capital ecuatoriana del bicicrós. Por las pistas de La Concordia y el mundo han corrido cuencanos que hoy son leyendas: Daniel Roura, Diego Tamariz, Joaquín Jaramillo, Doménica Azuero, Alfredo Campo, por citar unos pocos. 

Ellos sembraron la semilla de una emergente nueva generación de apasionados bicicrosistas que hoy sueñan con dejar en lo más alto el nombre de nuestra ciudad y país, y también “pedalear la vida”.

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