Bicentenario Cuencano

El próximo año Cuenca celebra 200 años de independencia. No es mera retórica. El recuerdo de nuestra emancipación encierra valores fundamentales que explican y dan sentido a la cuencanidad.

Recordemos que nuestra independencia no fue ajena a la crisis social y al conflicto civil, por lo que la ilusión de esta conmemoración también debe sintonizarse con los anhelos de nuestros fundadores: honrar su memoria e ideales republicanos.

Por otra parte, el bicentenario coincide con el primer año de una nueva administración local, que además se ha etiquetado asimismo como outsider, ciudadana y sin compromisos políticos. Estas cualidades -sumadas al natural entusiasmo que emerge al inicio de todo proceso democrático- deberían conducir a la máxima autoridad local a tomar maduras decisiones, hasta hoy sin parangón.

La experiencia internacional en iniciativas similares sugieren, como es lógico, la creación de una comisión que decida, oriente y canalice todo lo que se tiene que hacer. Nada mejor que este espacio para que el flamante alcalde demuestre capacidad de gestión al liderar la creación de un plan único interinstitucional que articule las iniciativas del GAD cantonal y provincial, de universidades, sector productivo, gestores culturales, colectivos artísticos. Una tarea titánica, pero indispensable.

En esta misma línea, para fortalecer la institucionalidad de la celebración, quizá convenga emular la iniciativa del alcalde Quito, Jorge Yunda, y conformar un consejo de exalcaldes al cual se le delegue la conducción alguna de las complejas aristas de este macro proyecto. Qué mejor que nutrirse de la experiencia y capacidad de destacados personajes a los cuales -al margen de las conocidas diferencias y rivalidades- les une un valor fundamental: el amor y la pasión por la ciudad de Cuenca.

Finalmente, estaremos gustosos de disfrutar y participar en los diferentes festivales, ferias, conciertos, desfiles, plazas, publicaciones y demás eventos culturales y artísticos, propios de una celebración de esta envergadura.

Sin embargo, a dos siglos de nuestra independencia, emerge una nueva lid emancipatoria: liberarnos del centralismo, la dependencia y del grotesco olvido que ha sufrido Cuenca por el gobierno central.

Empieza la lucha por nuestra autonomía y por recuperar nuestro histórico protagonismo y representatividad en el concierto nacional.

El BICENTENARIO es la oportunidad para renovar nuestra historia.

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