¡Memes!

Desde este 2019, la palabra “meme” se incorpora al diccionario de la RAE. Específicamente, la Academia de la Lengua ha definido el neologismo como “una imagen, vídeo o texto, por lo general distorsionado con fines caricaturescos, que se difunde principalmente a través de Internet”.

Sin embargo, al margen de su dimensión semántica, este conjunto de unidades culturales hoy son herramientas determinantes en la comunicación, el marketing y, sin duda, la política.

Originalmente, el término fue acuñado en 1976 por el científico inglés, Richard Dawkins, quien en su libro “El gen egoísta” nombra como “meme” a la unidad mínima de información que se puede transmitir. Según Dawkins los memes conforman la base mental de nuestra cultura, así como los genes conforman la primera base de la vida.

A pesar de las evidentes diferencias, en este nuevo siglo lo que se conoce como “meme” quizá no es más que una natural evolución de la idea primigenia, eso sí, motivada por el desarrollo de las comunicaciones a través de la internet.

En la actualidad, los memes son construcciones multimedia que retratan realidades a todo nivel, principalmente a través de recursos como la parodia, el sarcasmo y, sin duda, el humor. Y es este último elemento el que coadyuva para que los memes circulen con mayor facilidad, pues -implícitamente- el humor tiene esa especial capacidad de alterar las cosas.

Pero también son una evidencia de la globalización. En diciembre del año pasado se viralizó agresivamente en Ecuador y en México un meme que exhortaba a compartir la imagen del cantante Daddy Yankee “para que nunca nos falte gasolina”, evocando una de las canciones más famosas del reguetonero.

En ambos países la imagen respondía a hechos sociales similares, pero no iguales: en Ecuador recientemente había subido el precio de la gasolina y México atravesaba por una atípica situación de desabastecimiento. En ambos casos, el “Daddy Yankee de la suerte” era invocado.

Finalmente, y aterrizando en nuestra realidad local, estamos a las puertas de una contienda electoral, en una época en que la verdad y la posverdad compiten por posicionarse en la mente del elector. Es este escenario, seguramente se librarán duras batallas entre troles de todos los bandos y, sin duda, los memes serán una arma recurrente.

Sin embargo, tampoco hay que desmerecer que esta nueva forma de comunicación ha permitido la participación política de los ciudadanos pues nunca antes ha habido una herramienta tan masiva, barata y divertida para expresar opiniones políticas.

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