Puntos luminosos -y otros oscuros- de El Despertar de la Fuerza

starwarsVoy a tratar de hacer una crítica equilibrada sobre El Despertar de la Fuerza. Mi situación me lo permite. No soy uno de esos miembros fanáticos de la Iglesia del Jediísmo, ni tampoco un apático que se siente “orgulloso” de formar parte del supuesto “1%” que no ha visto ningún episodio de la saga. Simplemente, soy alguien que disfruta de ver buenas películas con cierta regularidad, nada más.

Este análisis utiliza una metodología muy simple, una lista pequeña de las cosas buenas y otra de las no tan buenas; partiendo de un criterio y concepto central: existe un gran consenso de que el Episodio XVII es una buena película .

Puntos Luminosos

  1. Una adecuada transición generacional. Es evidente que los personajes clásicos no podrían seguir siendo los protagonistas de la nueva trilogía, por lo que la audaz combinación de personajes de la nueva generación con los héroes legendarios da un interesante equilibrio a la trama y nos prepara para ir olvidando a los héroes clásicos sin mucha nostalgia.
  2. Menos pantallas azules y más realismo. Creo que todos, en algún punto, nos hemos saturado de la sobrecarga de imágenes digitalizadas. El regreso de los escenarios reales, naves y armas más verosímiles, supresión de los antipáticos personajes caricaturescos, entre otros detalles, han alivianado a la película, especialmente frente a los sobrecargados episodios I, II y III.
    Con este recuperación del estilo original de la saga, la atención se centra en la historia que van construyendo los personajes y no en esas forzadas batallas más cercanas a la animación que a la space opera.
  3. Diversidad étnica y potenciación de la mujer: En ningún otro episodio se pudo encontrar, desempeñando papeles estelares, actores de diferentes razas: Finn es afrodescendiente; Poe, latino; Rey, blanca. Asimismo, si bien en los episodios anteriores las mujeres tuvieron en varios tramos un rol de guerreras (Padme o Leia); nadie se esperaba que una mujer sea la heredera del mítico lightsaber de la dinastía Skywalker. Estas dos condiciones sitúan al filme en un escenario más cercano a la cotidianidad, en donde el espectador puede sentirse más identificado y parte de la historia.
  4. ¡Nos deja con ganas de más! Al iniciarse una nueva era en la saga, existe mucho pasado en cada uno de los protagonistas por lo que todos estamos a la espera que, en episodios posteriores, podamos tener algunas respuestas a varias preguntas: ¿Ray es una Skywalker? ¿De dónde salió Snooke? ¿Qué historia hay detras del sable de Luke? Son interrogantes que, a través de las secuelas y nuevos episodios, esperamos sean aclaradas.

Puntos Oscuros

  1. Un guión poco original. Para todos fue evidente el parecido con la saga original: un héroe (heroína) que no sabe que lo es; escapes forzosos en el Halcón Milenario, el drama padre hijo, una nueva Estrella de la Muerte que solo puede ser destruida por un disparo preciso… En definitiva, la película pisa sobre terreno seguro, utilizando todo todos los recursos que cautivaron a la audiencia en la trilogía inicial.
  2. El malo no es tan malo. No solo en saga sino en la historia del cine será muy difícil crear un personaje con tanta maldad y personalidad como fue Darth Vader; sin embargo, un villano inseguro, titubeante y con berrinches de adolescente como Kylo Ren no es lo que esperábamos. ¿Por qué se quitó el casco? Al menos el estar cubierto el rostro le daba -algo de- respeto y misterio.
  3. Peleas estelares inverosímiles. Los duelos con el lightsaber son una parte esencial del encanto de la saga; sin embargo, por forzar que existan estas batallas en el guión -y así complacer a los fans- el director del film llegó al ridículo. Kylo Ren, que fue en un inicio jedi y luego Caballero de Ren, y recibió instrucción del mismísimo Luke Skywalker, no pudo aniquilar de un sablazo al temeroso y torpe Finn que su vida había empuñado la legendaria arma jedi.
  4. “I know kung fu”. ¿Recuerdan esa frase en Matrix? Pues exactamente de esa misma forma llegó Rey a dominar las milenarias artes marciales jedi. Incluso, el propio Luke Skywalker tuvo que ser discípulo de Yoda, entrenar tres capítulos y entender a cabalidad “la fuerza” para ser “coteja” del representante del lado oscuro. Pero no, en esta ocasión hace falta solo empuñar el sable y tener una confusa visión de Obi Wan Kenobi para estar presto a derrotar al villano. Falto que diga “Ya sé utilizar el sable de luz”.

Finalmente, la película es entretenida, emocionante y con la dosis adecuada de guiños a las primeras ediciones que dejan ese sabor de alegre nostalgia. Hay que disfrutarla como lo que es: una película. Más de eso es pasarse a otro plano, que no es el del entretenimiento.

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